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¿Es lo mismo mindfulness (atención plena) y meditación?

¿Es lo mismo mindfulness (atención plena) y meditación?

La respuesta depende de cómo entendamos ambos conceptos. La meditación es una práctica que posee una gran cantidad de tipos y variaciones, por lo que aquí sólo nos ocuparemos de un tipo específico de meditación que tiene que ver con la atención plena (aunque no es el único que se relaciona): la meditación budista. Incluso dentro del budismo existen muchos tipos de meditación, y no todos tienen que ver con la atención plena. En la meditación de atención plena se intenta, como primer objetivo, “establizar” la atención con el fin de que tenga la capacidad de enfocarse en algún aspecto de la experiencia presente (la respiración, por ejemplo). Una vez que se ha conseguido este fin de una manera relativamente sólida, el practicante puede utilizar este enfoque para “expandir” el rango de su atención y atender cualquier experiencia que se le presente en el aquí y ahora (sensaciones, sonidos, sentimientos, etc.), de una manera neutral, sin juicios ni reacciones automáticas. Este último punto es lo que constituye a la meditación de atención plena, y como sabemos se han realizado una gran cantidad de investigaciones científicas que muestran la enorme cantidad de beneficios de esta práctica, tanto a nivel físico como psicológico.

Así, es fácil imaginarse que esta habilidad de poner atención a la experiencia presente, sin juicios ni reacciones automáticas, puede llevarse también a la vida cotidiana, de tal suerte que podemos prestar atención de la misma forma a experiencias cotidianas, tales como comer, lavarse los dientes, caminar, platicar, etc. Esto se denomina, de acuerdo con Kabat-Zinn, práctica informal de mindfulness (atención plena), la cual no implica sentarse a meditar ni ser budista. Es por ello que puedes practicar mindfulness sin meditar, aunque dicha práctica facilita de manera importante la capacidad de estar atento en la vida cotidiana.

Incluso podemos darnos cuenta de que hay personas que tienen una inclinación natural a estar atentos y presentes, es decir, parece que tienen por naturaleza las virtudes que tratamos de desarrollar a través de la práctica formal o informal de mindfulness. Esta característica se conoce como mindfulness rasgo o mindfulness disposicional, lo cual implica que puede formar parte de la herencia genética o ambiental de la persona, independientemente de si medita o practica mindfulness. También existe el mindfulness estado, el cual puede ser modificado a través de la práctica, de la misma manera que, por ejemplo, podemos cambiar nuestro estado físico a través de la dieta o el ejercicio. Existen estudios científicos que documentan el efecto de la meditación y la práctica informal tanto en el mindfulness estado como en el mindfulness rasgo. Aún no se sabe a ciencia cierta los mecanismos de acción de ambos tipos de mindfulness, aunque existen algunos estudios en donde se han hecho hallazgos interesantes en este sentido, sobre los cuales platicaré en otra ocasión.

Saludos!

Eric López

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